☀ Salgamos al Sol

¿Cuáles son los mitos y las verdades? En realidad, los especialistas coinciden en que no hay que tomar sol. El bronceado saludable no existe, porque cuando la piel sufre debido a los rayos ultravioletas, la única manera que tiene de expresarse es bronceándose.

Los rayos UV traen dos tipos de consecuencia: algunas a corto plazo (por ejemplo, las quemaduras solares y el enrojecimiento cutáneo) y otras a largo plazo (como las manchas, las arrugas y las lesiones cancerígenas). Porque la piel tiene memoria, es decir, acumula los efectos. «Fríase hoy y pague mañana», dice Marini. «Hay dos tipos de cáncer que se dan en la piel: el carcinoma basocelular, que es el más frecuente de la medicina y el melanoma, que es el más maligno. Y en un 80 % de los casos son provocados por el sol», asegura el especialista.

«No hay que broncearse. Lo que si se puede hacer para verse tostado es usar un autobronceante, que no hacen daño». Una opción saludable , según Pierini.

En verano, los chicos están muy expuestos al sol. Van a la pileta, a la colonia o veranean en la montaña o el mar. ¿Cómo pueden hacer las madres para proteger a sus hijos mientras no están bajo su cuidado? Sin dudas, ellos tienen que usar la protección más alta ya que como se mencionó anteriormente, la piel tiene efectos acumulativos. Pierini aclara que los protectores que dicen «resistentes al agua» lo hacen durante una hora, pero cuando salen de la pileta hay que volver a aplicarlos.